No, no hace falta. Sobra... en exceso.
Sobra la necesidad de arrancarte la piel, sobran problemas faltan soluciones, el cuerpo pesa, las lagrimas caen, el ánimo por el piso.
De una pluma a kilos de frialdad. Realmente si no paso por esto cada cierto tiempo dejaría de ser yo, no necesito más que un par de palabras hiladas por un amor incondicional, por las ganas de expresar esas pequeñas cosas que a diario no dices. La pregunta del día es... ¿Por qué no las digo?
Llegue a la conclusión que no es posible hablar con uno mismo, cómo decirte que todo el día te molestas, que todo el tiempo te afecta tu enfermante forma de ser. Soy una demente porque pienso todo como si no hubiese un mañana.. Soy una loca que se mira al espejo y le pregunta ¿por qué me muestras esto, no hay nada más? Estoy intentando dejar de intentar. Será la solución, o simplemente debo no pensar.