martes, 11 de septiembre de 2012
Turning tables
Me gustan las faldas, no por ser así son fáciles. No por que sean largas, costarán.
Más y menos, así, siempre así. Las mujeres somos como los pantalones y las faldas.
Hay algunas que muestran mucho, pero eso se mal interpreta, hay otra que tapan todo. Pero dejan
demasiado a la imaginación. Normalmente se ha dicho que las calladitas son las peores. Es verdad.
Siempre tienen esas ganas que no dejan salir, esa motivación interior que no se cumple.
Las faldas cortas, no son ni tan malas ni buenas. Muestran más de lo que deben mostrar.
Me he dado cuenta que los pantalones siempre terminan en falda ahí el problema.
Por qué cuesta tanto aceptarse? Qué nos motiva a no ser como queremos ser?
Los hombres. No. Las otras mujeres, esas que son como un short, no son capaces de arriesgar un poco más.
Son una falda con la seguridad de un pantalón.
Creo que da lo mismo la metafora de la ropa, mi idea es llegar más allá a donde todos llegan algún día.
Por qué estoy viviendo de esta manera y no de otra? Quiero hacer lo que quiera
pero me da miedo a lo que los demás digan. He estado en todos lados, y aún no soy feliz con ninguno.
Después de estar arriba, caer, volver a levantarme me encuentro en el limbo donde nadie quieres estar.
No soy falda, no me nace, tampoco vivo con pantalones, no me gusta tampoco. Creo que debo buscar otra categoría, una que me deje conforme, pero conmigo, no con los demás.
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